REMO ROSA PARA SANAR

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  • Un equipo chileno de remeras rosa, sobrevivientes de cáncer de mama, participó en un festival náutico en Brasil. Lo importante no era competir, pero obtuvieron uno de los mejores tiempos del encuentro.

 

Casi un quinto del cáncer diagnosticado en mujeres chilenas corresponde al cáncer de mama, una enfermedad que puede ser detectada a tiempo y que, según la ministra de Salud, Ximena Aguilera “no significa una condena a muerte”. Uno de los tratamientos más frecuentes para este mal es la cirugía, que consiste en la extirpación de los tejidos y ganglios afectados, pero tiene consecuencias. Es necesario realizar ejercicios de rehabilitación para evitar la acumulación crónica de líquido linfático o linfedema.

La historia del canotaje dragón como ejercicio para combatir este efecto colateral parte en 1996 con la propuesta del Doctor Don Mckenzie de la Universidad de British Columbia, en Vancouver, Canadá. Este profesor del departamento de medicina deportiva planteó que el esfuerzo continuado y vigoroso es beneficioso para evitar el desarrollo del linfedema. Para comprobar su teoría inició un experimento con 24 voluntarias, ninguna de las cuales tenía este linfedema, pero no sólo eso, las supervivientes se sentían mejor físicamente, más saludables y más felices.

El ejercicio más recomendado por los especialistas es el remo. En Chile un grupo de mujeres supervivientes de cáncer de mamas practica este deporte en la agrupación Fortale_Senos_Chile. Ellas se reúnen los domingos en el Parque Carén de la Universidad de Chile y recientemente viajaron a un festival internacional en Brasilia y que reunió a 350 deportistas de 27 agrupaciones de Brasil, Panamá, Argentina, Canadá, Estados Unidos, Colombia y por supuesto, Chile.

Una de las deportistas que participó en el encuentro es Carolina Meza, administradora de la Oficina de la Tarjeta Universitaria Inteligente (TUI), unidad de la Vicerrectoría de Tecnologías de la Información de la Universidad de Chile.

Fue una experiencia gratificante porque de una situación mala, como el cáncer de mama, resulta algo positivo como compartir las experiencias de vida de todas las mujeres

cuenta Carolina Meza.

 

El Remo Rosa es una categoría dentro del canotaje deportivo y para prepararse “vamos todos los domingos en la mañana a practicar”, comenta Carolina Meza, quien lleva casi 4 años siendo parte del equipo. “Lo que se produce ahí es una sinergia, una empatía gigante, porque en el grupo hay dueñas de casa, políticas, hay gente que trabaja en Gendarmería, que tienen una pyme, hay otras que trabajan en la minería, hay mujeres de diversas edades, de distintos estratos socioeconómicos, y lo que nos une a nosotras es que todas tuvimos cáncer de mamas, porque esta enfermedad es lo más democrática que hay, nos toca a todas sin importar de dónde somos, ni qué ideología tenemos”.

El trabajo en equipo tuvo resultados. En el anterior festival, en la ciudad argentina de Neuquén, hicieron un tiempo de 67 segundos en 200 metros. En Brasilia bajaron su tiempo a 58 segundos, uno de las mejores marcas de todo el encuentro.

Pese a los beneficios de este deporte para el tratamiento posterior al cáncer de mama, en Chile existen muy pocos botes dragón.Se trata de embarcaciones para 10 o 20 remeras o remeros, y que en la proa tienen la cabeza de un dragón y en la popa una cola del animal mítico. Al frente del bote una integrante del equipo marca el ritmo con un tambor.

La próxima actividad de este grupo de mujeres poderosas será en diciembre, en Villarrica donde participarán en un festival náutico masivo.

 

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